“LOS NUEVOS PENSADORES EN LA ERA DIGITAL”

«Domingos por la mañana. Matinales infantiles de cine ya olvidadas que rememoro de forma inusitada. Domingos en que tengo que preparar comidas para la familia pero no puedo evitar estar escribiendo y leyendo. Leo los titulares de los periódicos, algunos artículos completos -con suerte-, las revistas y suplementos de dichos periódicos. Leo en digital, y ya no solo leo libros en papel. Ahora estoy con dos novelas a la par, títulos recientes que he adquirido en e-book porque no tengo dónde colocar más estanterías si no deseo “morir bajo el peso de los libros”.

Domingos de escritura alocada, desaforamiento, conversaciones con mi hijo que no tengo durante la semana y de recomendación del Cine que me impacta. Pero hoy no. Hoy estoy deseando contaros que ayer terminé la primera temporada de la serie MR. ROBOT…
Y la verdad, me quedé impresionada, pensativa, Dios, ¡qué grandes guionistas hay! En realidad, mi conclusión es que se está dando el fenómeno a la inversa dentro de la Literatura y me encuentro con algunas claves de esta simbiosis ‘Cine-Literatura’ que llevo años tratando de maridar con mis opiniones, no siempre acertadas.

Pero no: ahora existen guiones que le dan mil vueltas a los argumentos de las mejores novelas que podamos imaginar. Y me pregunto, de nuevo, ¿qué escritor o guionista puede tener el nivel de escribir argumentos tan impresionantes como los de MR. ROBOT? Lo hay, din duda.
Es una serie, pero descartado queda que pueda ser llevada al Cine; algún osado lo hará, pero fastidiará la grandeza de lo genuino. Porque es tan imposible condensar historias de este “calibre” en metraje de dos o tres horas como rocambolesco es adaptar la mayoría de las grandes obras literarias.

Vende y mucho. El fenómeno audiovisual lo voy fijando en dos frentes. Vaticiné uno: el audiolibro, por lo que respecta a la Literatura, aunque no lo crean, está por abordarnos. El otro: las series de televisión impactantes donde el mérito del éxito no radica solo en bucear las psique de sus protagonistas y sus relaciones con el medio en que pretenden desenvolverse para ser espejo de la sociedad actual. Las series sobre hackers, sobre tecnología informática al servicio más espúre(i)o o en defensa de los valores humanos perdidos, van ganando terreno.

Aunque todo es política -como decía el filósofo Bacon- , en realidad, estamos tan saturados de información que incluso este artículo mío de opinión me causa confusión y entremezclo muchas cosas porque son muchas las que leo, las que me informan y otras las que me desinforman. Pero, volviendo a la serie, al avance de lo digital en nuestras vidas, ¡no pueden imaginarse lo que nos espera! Un mundo lleno de sorpresas buenas y otras que se enfocan de forma apocalíptica por los nuevos salvadores del mundo, sean sociópatas, trepas que medran sin escrúpulos, gente del nuevo orden mundial -a estas alturas yo podría arriesgarme a decir que existen dos nuevos órdenes mundiales enfrentados, a cual más peligroso-, y que llegan a mis retinas a través de la pantalla de mi ordenador o mi lector digital, así como los pocos artículos fiables y contrastables que leo en la red de redes a pesar de la dificultad de conocer si toda lo que leemos está siempre manipulado. Porque, sin duda, ¡¿lo está!? Y es que, no hay nada peor que no saber cuándo estamos ante la verdad o la mentira si su reflejo en nuestro modo de vida no aisla la realidad de la ficción.

La serie, ayer, me dejó “noqueada”. Finalicé la primera temporada con su décimo capítulo. Yo, por mis argucias de escritora, pude prever algunas cosas antes de que sucedieran, pero no fui capaz de hacerlo con el desenlace de esta primera temporada. Esto me impresionó.
Pensé entonces en quien ha escrito esta historia. Un guionista. No un escritor de best-sellers.
Y me quito el sombrero: “¡Chapeau!” Bravo por el guionista, porque en este caso es una sola persona y no está escrito por varias; parece ser que todo lo escribe él. Brillante cerebro e immpresionante capacidad la suya para condensar tanto y bueno en una sola trama. Pensé, ¡se merece un premio porque es un genio! Y hoy me dice mi hijo que ya le han dado muchos. ¡Se llama, SAM ESMAIL!

Claro, se me olvidaba que todo lo que se estrena en EEUU llegó siempre con retraso a España y más ahora, con el caos de tanta información que se dispersa por la red de redes, como por nuestros circuitos cerebrales circulan nuestros recuerdos y pensamientos.
Y me quedé “alucinando”, pensativa, pensando en los argumentos que yo deseo escribir y comprendí que es imposible, que hacen falta los otros soportes audiovisuales para conseguir una obra innovadora y que el formato visual es el mejor para contar historias. Razón “sine qua non” de mi interés por la ligazó entre los medios audiovisuales y la literatura. De hecho, en los talleres literarios se suele comentar que hay que escribir como si viéramos nuestra historia en la pantalla, ajenos a ella pero escribiendo como si la estuviéramos viendo, mirando; es decir, como escribe un guionista. Y fui consciente, una vez más, de que los cambios no han hecho sino comenzar en la nueva era digital para quizá plantarle más cara al escritor que profundiza en su estilo literario, ese que cuando es bueno nos hace ver la historia en nuestra mente. ¿Dónde está, entonces, el problema de esa simbiosis? Y sigo indagando.

Si una serie es buena no te duermes. Un libro en digital, por excelente que sea, te puede producir sueño. Anoche me dormí, aunque leía a la par que escuchaba el libro en modo ‘dictado’, pero era muy tarde. Y es, sin duda, un novelón, pero es aquí donde hago una inflexión. Tememos tanto al libro digital que no nos damos cuenta que la verdadera literatura, la que hace pensar y es metafóricamente visual, es la que sale de la industria del Cine y que hacerlo a la inversa, es y siempre lo ha sido, una auténtica epopeya.

Sigo reflexionando en esta mañana de domingo, mientras escribo para ordenar mis pensamientos, me vuelco en unas tareas abanbonando otras y constato que no sé nada, que nada sabemos de cuanto va a suceder en este nuevo tiempo que estamos viviendo ya bajo el paradigma digital y sin apenas darnos cuenta.

Este es el mensaje central que sonsaco de MR. ROBOT después de hacer una evaluación de su alta calidad visual frente a la gran calidad literaria del libro que empecé a leer, -no lo cito de momento- que además de ser tan descarnado como la mejor serie, -porque está basada en hechos reales- me deja también en estado de “shock” y la serie, con cierto resquemor por no saber hacia dónde orientar mis inquietudes tecnológico-intelectuales. Además, nada tiene que ver el argumento del libro con el de la serie.

Así estamos todos, incluso quienes no piensan en las novedades virtuales, no leen libros o no ven series sino programas basura por televisión. ¿Cuándo aprenderemos que todo lo que sucede en el mundo no es casual? Que hay muchos hilos entretejiendo y haciendo historia mientras estamos siendo distraídos. Esta serie te abre los ojos, te despierta, te hace consciente de la realidad del mundo digital y de los cambios que está provocando en la vida real. Por ello os la recomiendo.

Abramos los ojos. El personaje central de la serie es un jóven actor egipcio y tiene unos ojos impresionantes. Él los abre por nosotros y nos despierta mientras lo hace él mismo.

Si queréis estar informados de cuanto pasa en el mundo -aunque esté basado en todo cuanto ya está sucediendo desde hace tiempo- no os perdáis una serie como esta que puede parecer no tener sentido desde el comienzo y sin embargo, el ritmo es tan trepidante que no te da otra opción que seguir la historia con la misma avidez que el mejor de los libros que no puedes dejar de leer hasta el final.

Si os gusta el mundo digital, los ordenadores, el tema de WikiLeaks, Hackers y demás, no os la perdáis; quizá ya muchos la vieron. Pero vaya por delante: la serie profundiza tanto en sus personajes que no os dejará dormiros y sentiréis mil contradicciones si buscáis en ellos la bondad dentro de la maldad y viceversa. El argumento, el hilo de la historia imprevisible de esta serie, te llevará a los más recónditos y oscuros espacios interneuronales. El cerebro, sea humano o artificial, tiene todas las preguntas y todas las soluciones. Solo hay que saber discernirlos. A quien le guste un reto así, que no se la pierda.

De los libros que estoy leyendo, os hablaré en otra ocasión, cuando los acabe. Uno de ellos está causándome también mucha impresión, por su voz narrativa, por su estilo directo, descarnado, un hallazgo para mi como escritor. El otro es para documentarme de cara a una nueva idea de novela que intento empezar a escribir…
Esto será otro día. Debo ordenar mi matinal del domingo y dejar ya de pensar escribiendo, hablándoles como si os tuviera frente a mi. Realmente, o ficitiamente, nada es tan digital como la vida misma, desde las letras impresas o desde un vídeo donde nos grabamos para que todo el mundo nos vea. La comunicación debe imperar si no deseamos caer en el ostracismo.

Queda mucho por reflexionar. A mi, al menos, que no descanso en mi búsqueda de nuevos retos, me fascina. Sigo leyendo, tal vez escriba algún poema a lo largo del día. Quizás, aunque sea una mujer y deba estar para la familia el domingo por la mañana, deba confesar que a mi me gusta más escribir, leer, instruirme y emprender y que en ocasiones, por escribir, me quedo sin comer.
Y una cocina, estimados lectores, no es mi hábitat preferido, aunque no pueda eludirlo.

Por último, deciros que he escrito con cierto desorden a propósito, porque el caos está servido e implantado en nuestro cerebro, aunque no queramos creerlo gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación.

Vean la serie y lo entenderán».

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Un artículo dominical de Alicia Rosell®©Purificación Ávila
Dom 18 sept 2016. Galdakao-Bilbao.

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