Dios nos une, pero la vida nos separa…

«Silencio llama a silencio
Dolor llama a llanto
Alegría llama a felicidad
Amor llama a amor
Sonrisa llama a risa
Corazón llama a corazón
Alma llama a alma
Pena llama a tristeza
Desamor clama desencanto
Aire que corre llama nubes
Lluvia fina llama a ventisca
El silencio mata el encanto
La alegría y la sonrisa de nube
perecen bajo la llama de nieve
donde el alma late inconsciente
oculto en la oquedad del corazón
donde la sangre nunca duele,
donde no llueve lágrima ausente,
donde la tristeza se hace hielo
para clamar a gritos por la vida,
para ahuyentar el ulular del viento
que yace triste en su lecho atado,
doliente de desamor traspasado
mientras en el alma se desata
sonriente de amor enajenado…

…Y el amor se desvela con una vela encendida rogando a la muerte un poco más de tiempo para que lo que Dios une no lo separe la vida con su fatal desaire».

Un escrito de Alicia Rosell ®© Bilbao, 26 enero 2016.

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