LAS MARIPOSAS DE MI VIENTRE

«Mi amor está a buen resguardo en la memoria táctil que me hace sentir aún el calor de tus manos, en la última mirada que me brindaste al despedirte, en el silencio que guardas desde entonces, en la eterna y dulce espera de no verte; y en mi paciencia infinita por robarte algún día los suspiros que tú ya me arrancaste.

Pero nada pido. Te dejo para que te vayas y puedas regresar, solo si tú quieres. Que el amor que no se impone sabe ser benevolente.
Te dejo ir aunque eres libre. Dejo de ensoñarte y vuelvo mi mirada hacia otros horizontes. Pero, si algo sientes, entonces deténme y házlo a tiempo, si no quieres perderme. Mira que el tiempo se esfuma y las mariposas que anidan en mi vientre pueden echar a volar dejándome vacía de los sentimientos con que me preñaste…

Mi mano te está esperando para salir de paseo sin escondernos de la gente; para que juntos caminemos en las tardes de domingo, en las mañanas de lunes o las tardes de viernes…

Mi amor que nada pide sabe ser indulgente y deja que te marches buscando esos brazos donde tal vez te pierdes buscando otros placeres. Al fin y al cabo, el amar no es obligación de dos sino pasión de uno que se completa cuando ambos reconocen la dicha de estar dulcemente condenados a vivir juntos, sin más amarres de amor que la comprensión ni otro hechizo que mantenga la llama viva del amor, que el amor en sí mismo…

Pero ya te dejo, que debo resguardar mis sentires entre mis recuerdos y ensoñaciones para no perturbarte ni yo desconsolarme… ¡Ay, con los muchos desvaríos de mi mente… !»
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“Quijotadas y Mansedumbres” de Alicia Rosell Vega🌹2016 ®©

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