INTERCONEXIONES

      Truena y relampaguea. Llueve. La noche viene cayendo. Solo escucho el teclear de mis dedos sobre el ordenador y el ruido de los coches que al circular rasgan la cortina de lluvia. He quitado la música para escuchar el sonido de la vida fuera y dentro de mi cuerpo. Tengo sueño, ganas de dormir para no pensar que pienso lo que no debo pensar. Estoy luchando por mantenerme despierta antes de cenar. Acaba otro día y sigo aquí. Lo importante es seguir estando sin importar nada más que la propia existencia. Para algunos. Para otros, lo verdaderamente importante es saber que existes porque necesitan que alguien se preocupe de la suya, de su triste existencia.

     El mundo es menos solidario cuando nos encerramos en nuestra burbuja con intención de aislarnos de los problemas ajenos. La burbuja explota con los truenos, los relámpagos, el viento o el rugido incesante de la Tierra para recordarnos que no somos nada en un Universo cuajado de galaxias y agujeros negros, diferentes dimensiones y mundos paralelos.

    Mientras tecleo sin cesar estas elucubraciones mías, dentro de mi cerebro se está gestando una batalla similar a la del Universo y su expansión. A menor escala, pero de forma icónica, mis palabras fluyen por el espacio digital o ciberespacio mientras en el espacio interestelar ahora se están apagando estrellas que murieron hace millones de años luz. Las conexiones neuronales y las del Cosmos apenas se diferencian.

     La batalla por la supervivencia de millones de personas que viven en la pobreza o sufren las injustas y atroces guerras no son realidades sino virtualidad de la realidad; traspasan toda lógica y los sueños son el más claro ejemplo de por qué ahora estoy pulsando teclas y dejando fluir mis pensamientos del cerebro al teclado sin pensar qué pienso ni qué escribo.

    La magia y el milagro existen. Lo demuestran la lluvia, el trueno y los relámpagos. Se atisba en la oscuridad que va cerniéndose sobre medio planeta. Mi cuerpo se quiere dormir. Mi cuerpo está sincronizado con la madre Natura porque es el TODO lo que nos obliga a ser individuos.

     No se puede vencer la muerte como no se puede evitar dormir o padecer insomnio. Pero se puede aporrear el teclado y sentir que estamos vivos aunque no sepamos distinguir si estamos existiendo en la realidad de la virtualidad o en la virtualidad de la realidad.

     Tal vez, ni en una ni en la otra. ¿Y si estuviéramos existiendo en un sueño del cual no podemos despertar?

“De Quijotadas y Mansedumbres”.

© Purificación Avila López. Bilbao, 11 de junio de 2015

Imagen del cuadro titulado “Interconexión de líneas y color”, del pintor, Manuel Porcel Molero.

Fuente: http://cultura.calp.es/es/node/6924

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