«Ven. Cúrame las heridas. Ven, que estoy esperando la tierna caricia de tus manos siempre tibias. Ven, que tu voz me calma y quiero dormir entre los susurros que tu pecho exhala. Ven. ¿No ves que estoy muriendo y que sin ti no soy sino una hoja al viento? Vamos. Te espero. No dejes que …
